PANTONEMAGENTA

La primera semana de la bebé: Curso intensivo de nuevas cosas

Carmela nació en la madrugada del jueves 15, todo fue un éxito, tanto que los doctores nos dieron opción a darnos de alta el viernes por la mañana o sábado, pero con Jorge decidimos quedarnos hasta el sábado para poder guardar mayor reposo y recibir visitas, ya que no las recibiríamos en casa por un buen rato. Las razones: por la cesárea no podría bajar ni subir gradas la primera semana y además es una etapa de acoplamiento que no nos permite atender otras ocupaciones aparte de la bebé y la vida diaria.

El primer día fue algo no tan difícil sino demasiado nuevo y como dice el dicho "el que no sabe es como el que no ve", cambiar un pañal nos tomó bastante tiempo, con un poco de miedo al manipularla, jamás habíamos visto una vagina tan pequeña... jamás habíamos cambiado un pañal en nuestras vidas. Algo maravilloso fue la bienvenida de sus hermanos gatos a Carmela, fue como una escena del Rey León, ya les contaré con detalles más adelante en un futuro post de "Gatos, embarazo y bebé".

La primera noche fue mejor de lo que nos imaginamos y si no dormí mucho fue por decisión propia, me dormía un mini ratito y luego me despertaba para ver si la bebé estaba bien, si respiraba, si estaba bien arropada... pura loca, y yo sé que así es el instinto de madre primeriza pero si me pasé vigilándola sin mucha tranquilidad, lo bueno fue que sobrevivimos y ella durmió muy bien.

Jorge divino, desde el primer día nos hizo la comida, se encarga de cambiar a la bebé cuando está en casa, viene a casa a almorzar para hacer la comida, vernos y apapacharnos, es un excelente y maravilloso esposo y papá.

La segunda noche fue mucho mejor, pasamos a la bebé del moisés a la cama para yo tener un poco más de paz y poder descansar mejor y fue mucho más tranquilo, esa noche la bebé solamente se despertó una vez para comer. La tercera noche volvió a dormir con nosotros en la cama y la siguiente ya de vuelta al moisés para nosotros estar más cómodos y ha funcionado de maravilla! además solamente se despierta una o dos veces para comer y así con Jorge hemos podido dormir entre seis y siete horas y lo bueno es que el día es día y la noche es noche, nuestro horario, aunque la mecánica ha sido modificada un poco, en esencia seguimos con nuestra vida. Sabemos que aunque ella es una  bebé, es nueva en este mundo y tiene necesidades especiales y específicas de un bebé, debe acoplarse a nuestro mundo y a nuestra vida, allí vamos poco a poco pero seguro.

El primer baño fue todo un evento, vimos un par de videos de YouTube, agarramos fuerzas y lo hicimos! Jorge sentado en la bañera tomando a la bebé con una mano y con la otra enjabonándola con esponja y yo fui la encargada de la manguerita para enjuagarla y después recibirla con la toalla, secarla y cambiarla... suena fácil y simple, pero cuando se hace por primera vez es algo épico!

En cuanto a la lactancia, creo que eso fue lo que más nos costó, yo tengo desde el momento uno, toda la intención y mejor actitud, pero no es tan fácil. Desde el hospital lo intenté y en el trámite de darle todo lo que podía, sobre todo el calostro que es vital, se me destrozaron los pezones, y la leche me tardó en bajar cuatro días, mientras tanto darle pecho era terrible, llegué a sangrar y a que se me salieran las lágrimas del dolor. Probé un ungüento que se llama Lanolat que me funcionó milagrosamente, me reparó muchísimo y ahora que ya me bajó la leche y tengo buena cantidad, gracias al té de ixbut, le doy todo lo que puedo y cuando se me ponen muy sensibles le damos fórmula, y es algo que al principio no quería, pero mi lema es no perder la paz y si no le puedo dar pecho algunas veces y ella tiene hambre, pues la vida se arregla con una pachita y listo, todos estamos contentos!

El jueves, el día que cumplió una semana, me tocó cita con el ginecólogo para quitarme los puntos, cosa que me hizo muy feliz porque sí era un poquito incómodo. Todo fue muy sencillo, algo de dos minutos y listo! Ese mismo día regresaba de viaje mi hermano y quedó perfecto porque yo obligatoriamente tenía que salir para ir al doctor, entonces aprovechamos y fuimos todos a almorzar para celebrar ambas llegadas, la de la bebé y la de mi hermano.

Ese día utilizamos por primera vez el carruaje y fue tooooodo un éxito!!! lo amé y supe que con ese carruaje habíamos tomado con Jorge y con la ayuda de los expertos de Bebé Juguetón, la mejor opción. El carruaje que elegimos es el Quinny Buzz Xtra, y nos encanta porque es compacto, cómodo en muuuuchos sentidos: se dobla fácilmente y se despliega con una sola mano al presionar un sólo botón, tiene una capota extra grande que protege al bebé en los paseos en exteriores, la canasta o asiento donde va el bebé se puede colocar en dos direcciones, ya sea viendo para atrás (a quien lo maneja) o de frente a la marcha, tiene ruedas todo terreno y la doble llanta delantera gira 360 grados. Además funciona desde el nacimiento ya sea en reclinado horizontal o combinado con portabebé MaxiCosi hasta las 50 lbs. (aproximadamente 3.5 años); y el diseño es hermoso! Es como un carro último modelo, cómodo y suavecito de manejar! Es una belleza de nave!!!

Una semana después, dormimos mejor, no es tan malo como muchos dicen, de seis a siete y a veces hasta ocho horas (en fin de semana) de sueño no está tan mal. El estrés es mucho menor, somos casi expertos cambiando pañales, la lactancia va mucho mejor, el baño lo vamos perfeccionando, la cesárea está cicatrizada y las molestias son mínimas, aunque sigo en "reposo" mi movilidad y actividad son mucho mejores y la rutina va volviendo a su normalidad, puedo trabajar (algunas horas del día) frente a la compu con la bebé en brazos, el fin de semana pudimos ver varias películas completas tipo date romántico con Jorge, almorzamos delis los dos mientras la bebé dormía... todo parece ir bien!