La razón del boom en el interés por el significado de esta palabra se debe a noticias, contenidos, marchas, iniciativas y eventos encabezados por las mujeres que luchan por la igualdad, como la marcha de mujeres en enero, el primer paro internacional de mujeres y el reciente movimiento #MeToo.
Antes de hablar de movimientos y eventos, quiero centrarme en el feminismo en sí. El feminismo no es la guerra y odio hacia los hombres (recordemos la existencia de mujeres machistas, no solamente hay hombres machistas sino mujeres machistas también), no es un tema de odio o de ser más que el hombre, no es una competencia de quien es más fuerte y más importante, es un tema de humanidad e igualdad. No solo las mujeres debemos ser feministas sino los hombres también, una mujer y un hombre feminista es una mujer y un hombre más humano que valora a uno y otro como igual, finalmente más allá del género somos todos humanos y deberíamos tener los mismos derechos; si las mujeres tuviéramos los mismos derechos y esos derechos fueran respetados, no habría necesidad de la existencia del feminismo.
Para hacernos una idea del problema que cargamos las mujeres por el simple hecho de serlo les comparto estas situaciones que ejemplifican lo que las mujeres vivimos a diario, cada siete de diez mujeres en todo el mundo ha sufrido a lo largo de su vida por lo menos una situación de las siguientes:
- "Se me ha negado una oportunidad por mi género".
- "Gano menos dinero que mis compañeros de género diferente al mío, haciendo exactamente el mismo trabajo".
- "Me siento insegura caminando en la calle, sobre todo cuando voy sola, la calle es solitaria o es de noche".
- "Me piropean en la calle".
- "Me han agredido o acosado sexualmente".
- "He sido violada".
- "Me han dicho que estoy gorda o demasiado delgada".
- "Me han humillado por mi cuerpo o por mi aspecto físico".
- "No he conseguido un trabajo por no ser bonita".
- "He tenido que acceder a chantajes sexuales para conseguir un trabajo a pesar de cumplir con los requerimientos de la plaza".
- "Mis hermanos hombres estudiaron y yo por ser niña no."
Conocer y aceptar la objetiva desigualdad es el primer paso para conseguir la justicia e igualdad de género. Guatemala forma parte de los 25 países con las tasas más altas de femicidios a nivel global. En el 2,016 fueron asesinadas 234 mujeres, al menos es la cifra de las mujeres asesinadas registradas y los procesos por violencia a mujeres se estanca por falta de juzgados: 250 expedientes están pendientes de audiencia y 77 esperan asignación de fecha para inicio de juicio. Además el Instituto de Ciencias Forenses concluyó que hasta noviembre del 2,017 se recibieron 53,628 solicitudes de evaluaciones en casos de violencia contra la mujer.
En Colombia entre el 2,010 y 2,015 cada hora 16 mujeres fueron víctimas de violencia sexual. Bolivia ocupa el primer lugar de Latinoamérica en violencia física contra las mujeres y en España a pesar de ser uno de los países con más femicidios a nivel global, entre el 2,012 y 2,016 las políticas de igualdad han sufrido un recorte del 43%.
El 23% de las niñas en Latinoamérica son víctimas de matrimonio infantil, en el mundo cada diez minutos un hombre comete un femicidio asesinando a su pareja o ex pareja...
Es por ello que ahora, que a nivel internacional hemos decidido unirnos debemos ser más fuertes para que avancemos y este momento de visibilidad y lucha no se detenga.
En Estados Unidos el movimiento en redes sociales #MeToo (yo también) surgió a raíz de las denuncias por acoso sexual al famosísimo productor de Hollywood Harvey Weinstein y otros famosos como el escritor y director James Toback, Ben Affleck, Kevin Spacey, George Bush, el comediante Louis CK entre otros.